La Alianza Evangélica ante la constitución del nuevo gobierno

Se acaba de constituir el gobierno de España en unas condiciones especiales, producto del nuevo equilibrio parlamentario. Nos alegramos de que al menos se haya puesto punto final a una situación de interinidad que a nadie beneficiaba.

Gobernar va a ser ahora más complicado que nunca, pero hay que aprender a sacar provecho de las ventanas de oportunidad que ofrece una situación compleja como la actual. Así, a los evangélicos nunca nos han entusiasmado las mayorías absolutas, cuando ha sido ejercidas como un rodillo que impone la uniformidad, con una absoluta falta de consideración hacia las minorías. Apreciamos en esta situación actual una oportunidad para desarrollar lo que no se realiza habitualmente por convicción, y sí debe hacerse ahora por necesidad: la cultura del consenso.
El protagonismo corresponde ahora al gobierno, que debe definir líneas de trabajo en las que todos –o al menos la mayoría– encuentren posibilidades de vehicular sus propias propuestas; eso supone no sólo el diseño de una adecuada estrategia política, sino especialmente un cambio de mentalidad que pase de priorizar lo propio a priorizar lo de todos.
Corresponde también el protagonismo a la oposición, que ya no podrá limitarse a descalificar sistemáticamente todas las iniciativas del gobierno, sino tendrá que presentar propuestas que ayuden a construir consenso. No es fácil compaginarlo con el objetivo político de señalarse como alternativa, diferenciándose del partido del gobierno, pero sería suicida para la oposición entrar en una estrategia de bloqueo, que conduciría a unas nuevas elecciones de las que el gobierno la haría responsable.
Tanto gobierno como oposición tienen que recuperar credibilidad ante la sociedad, y la mejor forma de hacerlo es realizando responsablemente la función para la que fueron elegidos: desarrollar la actividad política desde el respeto a la diferencia y la voluntad de concertación.
Vemos prioritario e imprescindible que se trabaje para crear un equilibrio de poderes, transparencia económica y reestructuración del funcionamiento de la vida política que sirvan para aplicar de forma real la justicia a la corrupción, hasta ahora existente, y prevenirla al máximo en el futuro. Es la única forma para que la credibilidad y la confianza en la clase política comiencen a recuperarse en la ciudadanía, sin tener que asistir al espectáculo donde cada partido denuncia al otro mientras mira para otro lado en su propia casa.
Corresponde al gobierno y a la oposición restituir el protagonismo a la sociedad civil. Hay que devolverle así áreas que el poder político, de todo signo, ha invadido en los últimos años, empezando por las responsabilidades inalienables de la familia. Además, hay que escuchar más a la sociedad civil, no sólo en campaña electoral, y desarrollar mecanismos que permitan su participación responsable en la actividad pública y el ejercicio del control democrático que le corresponde.
Reclamamos también de gobierno y oposición que dejen de ser tan susceptibles a la presión de los lobbies, como el financiero, el LGTB o la jerarquía de la Iglesia Católica, cuyas actividades soslayan la transparencia y se hacen inmunes a los mecanismos de control democrático.
Pedimos a todos que construyan consenso en áreas que requieren acuerdos estables, como los servicios básicos de Sanidad, Educación, Seguridad Social y Pensiones, pero también en la relación con la UE y en la articulación territorial del estado. Y si en el curso evolutivo de esta legislatura se hace evidente la necesidad de modificar la Constitución, que no entre el vértigo a hacerlo, porque no es ningún texto sagrado, y se haga desde el respeto a la diversidad y la concertación.
“El que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos” (Marcos 10.44). Como evangélicos estamos dispuestos a reconocer la autoridad legítimamente constituida, pero queremos que gobierno y oposición se conquisten también la autoridad moral, y esto no se hace desde la mera imposición de mayorías parlamentarias, sino desde la actitud comprometida de servicio a todos, a toda la sociedad española en su pluralidad.
Finalmente, como protestantes nos ofrecemos a colaborar responsablemente en la construcción de la nueva mentalidad y la nueva forma de hacer política que la situación actual requiere. Lo hacemos con la convicción de que nuestra autoridad moral no la ganaremos desde la fácil descalificación generalizada, sino desde el servicio a todos.
Equipo de autorización de la Alianza Evangélica Española
Redacción: Xesús Manuel Suárez


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